¿Dónde comer?, Bacaro, Caravelle, Koku, Restaurantes en Barcelona, Tonka

Cuatro tesoros culinarios por descubrir en Barcelona

Una de las cosas que tiene esta ciudad es que culinariamente no deja de sorprendernos. Cada semana descubrimos nuevos sitios que nos hacen salivar y nos animan a volver. Aquí cuatro de ellos. No corran demasiado la voz, no vaya a ser que nos pase como con el Red Ant y se peten. ¿La moraleja? Lo de hoy es ir a viajar por el mundo y venir después a Barcelona a montar un garito.

Tonka– Cocina casera, orgánica y un ambiente zen en la calle paralela al Parlament, que Sant Antoni es más que esa multinombrada calle. Es el sitio perfecto para ir a media tarde y tomar un té acompañado de uno de sus deliciosos pasteles. Es también excelente para una primera (o quinta) cita: comida ligera y a buen precio. Un lugar ideal para comer ligero sin tener que ensuciar un plato. Es decir, que no siempre comer fuera es sinónimo de fritos y grasas supermegasaturadas. ¿Algo más? Sí, los domingos tienen brunch y entre semana menú de medio día. Y bueno, lo de zen es porque hay que relajarse, que para comer en un ambiente relajado, el servicio tiende a ser un poco lento, pero ¿cuál es la prisa? Disfruta de la música y de su terraza.

El local de la calle Pintor Fortuny tiene una decoración escandinava, austera pero alegre.

El local de la calle Pintor Fortuny tiene una decoración escandinava, austera pero alegre.

Caravelle.- Como el Tonka, su comida es fusión. Una fusión que solo podría darse en una ciudad como Barcelona. Digamos que las cabezas de un australiano, un escocés y un mexicano piensan mejor que una. En este sitio los horarios son muy restringidos pero no porque no les guste trabajar, sino porque concentran muchas de las horas de sus cocineros en innovar. Así como lo leen: innovar, inventar nuevos platos y combinaciones, que no todo lo que se crea en materia culinaria está patrocinado por Movistar. Y bueno, cuando hay innovación hay algunos platos que son mejores que otros (y alguno que otro fiasco), pero en su mayoría son explosiones de sabor que el paladar agradece y, una vez ya acostumbrado, exige. También tienen brunch y también hay que ser pacientes, que la creatividad es lo que tiene. Su carta cambia constantemente y suelen tener cerveza de elaboración propia, para estar enterados, lo mejor es seguir su página de Facebook.

El Bacaro es pequeño pero su pizarra y su selección de vinos es grande, muy grande (no en tamaño).

El Bacaro es pequeño pero su pizarra y su selección de vinos es grande, muy grande (no en tamaño).

Bacaro.- Ya hace algunos años que Mauricio, antiguo jefe de sala y exsocio del Xemei dejó a los gemelos y abrió este pequeño local en la parte de atrás del Mercat de la Boqueria. Nadie diría que la pequeña calle Jerusalén esconde una joya culinaria de esta envergadura en su número 6. El Bacaro es una taberna veneciana sencilla e incluso hasta un poco cutre, pero eso es parte de su encanto. Paredes descarapeladas, un par de cuadros y sillas que parecen levantadas de la calle. Lo mejor, el maitre te hace sentir como en casa. Vale la pena no mirar la carta y escuchar sus sugerencias. Pasta fresca, producto de primera, recetas de la mamma y la nonna, a precios justos. Vinos de proximidad y conversación amena. Abstenerse aquellos a los que la interacción con los camareros no les gusta, pues Mauri es de la misma escuela que Santi Hoyos del Bar Ángel, no le para la boca. A quienes les gusta hablar de comida y probar cosas nuevas, avanti!

Apenas tiene seis meses de que abrió y el Koku Kitchen ya es toda una eminencia en el barrio. Lo mejor, para no quedarse sin sitio, es reservar.

Apenas tiene seis meses de que abrió y el Koku Kitchen ya es toda una eminencia en el barrio. Lo mejor, para no quedarse sin sitio, es reservar.

Koku Kitchen.- Tres Irlandeses que han viajado por todo el mundo y pasaron una temporada en Japón son los protagonistas de un nuevo Ramen en la ciudad. No más filas. La sazón es estupenda y la atención también. La hermosa callecita Carabassa, en el Gótico, por fin tiene un sitio que esté a la altura de su belleza. Ese letrero neón que anuncia el Santo Grial es la cereza del pastel. Nuestra sugerencia, probarlo todo. No hay nada que esté malo. Nuestro favoritos, el ramen picante y el cheesecake de té verde. Ñam ñam ñam!

*Pedimos una disculpa por la mezcla de nacionalidades anteriormente errónea en este artículo. Australiano es quien nos recomendó el Koku Kitchen, de tres irlandeses, una mala jugada del cerebro. Escandinava era el diseño de la cocina de un escocés. Mil perdones.

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